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La gigantesca experiencia de David Vázquez  

La gigantesca experiencia de David Vázquez  

Ultratrail / Octubre 2026

Completó la mítica prueba de ultratrail “Tor des Géants” en 124 horas. Por encima del cansancio físico, acusó la falta de sueño: durmió apenas cinco horas en los cinco días de carrera. “Fue inolvidable, me llevo una profunda sensación de calma y la certeza de haber vivido algo irrepetible”. 

“La clave para afrontar el Tor es mantener una actitud positiva” 

“La condición física es imprescindible, pero no suficiente”  

“Poco a poco dejé de pensar en los km y empecé simplemente a disfrutar del entorno” 

David Vázquez Guerrero, vecino de Vva. del Pardillo, completó en 124 horas (5 días) la mítica “Tor des Géants» (Vuelta de los Gigantes), una de las pruebas de ultra trail y resistencia más prestigiosas y exigentes del mundo. Tiene 55 años, se dedica a la tecnología de la información y la administración de sistemas informáticos y vive en el Pardillo desde 2007. “Me gustan mucho los deportes al aire libre y empecé a correr por montaña cuando me mudé al Pardillo. Empecé a correr por los caminos de alrededor y de ahí fui progresando hacia rutas más largas y por la montaña”. 

“Tor des Géants» 

El desafío deportivo se celebró del 13 al 19 de septiembre en el Valle de Aosta, Italia. Los participantes deben recorrer una distancia de 330 km, con un desnivel acumulado de 24.000 metros, en un tiempo máximo de 150 horas (6 días y 6 horas). Cada corredor administra sus tiempos de descanso y sueño, sin etapas fijadas por la organización. El nombre de «Gigantes» hace honor tanto al recorrido, que transcurre a los pies de colosos alpinos como el Mont Blanc, el Cervino o el Monte Rosa, como a los 1.100 atletas de todo el mundo que cada año afrontan semejante reto.  

“Al límite” 

“Es una carrera que te lleva al límite tanto física como mentalmente. El recorrido es un continuo subir y bajar de grandes montañas, con pasos espectaculares de un valle a otro, con una altura máxima de 3.300 metros. Durante los cinco días de carrera dormí algo menos de 5 horas en total y me alimenté principalmente de la comida provista por la organización en los puntos de avituallamiento. Es una experiencia inolvidable y a pesar de haber hecho la carrera sin asistencia, conté con el apoyo de muchísimas personas que me dieron la fuerza y motivación para avanzar y completar el recorrido”. David plasmó su vivencia en la web especializada www.aetrail.com. 

Experiencia transformadora 

“Llegar a la línea de salida ya supone una victoria. Meses de entrenamiento específico, conciliando vida familiar, trabajo y preparación deportiva, convierten el simple hecho de estar en Courmayeur (localidad de salida y llegada) en un logro. Es una experiencia vital capaz de transformar a quien la vive. Por eso es importante afrontarla con las motivaciones adecuadas. La condición física es imprescindible, pero no suficiente. La gestión emocional, la paciencia, la capacidad de adaptación y la resiliencia juegan un papel igualmente decisivo”. 

Estrategia y sueño 

“Mi estrategia fue simple: correr siempre muy conservador, especialmente en las bajadas, y priorizar la alimentación en cada avituallamiento. La gestión del sueño fue, como para la mayoría de los participantes, uno de los grandes desafíos. No tenía un plan establecido y decidí adaptarme a las necesidades del momento. En las bases de vida apenas conseguía dormir entre 40 y 60 minutos, por lo que recurrí con frecuencia a micro siestas de 15 o 20 minutos. Durante los primeros días resultaron muy efectivas, aunque su impacto fue disminuyendo con el paso de las jornadas. Completé la prueba en 124 horas y la diferencia fue especialmente evidente a partir de la quinta noche. La falta de sueño se convierte entonces en el principal enemigo: disminuye la claridad mental, aumenta la fatiga y cada decisión requiere un esfuerzo adicional”. 

Adaptación física 

“Una de las mayores sorpresas fue comprobar cómo evolucionaba el cuerpo. Esperaba un deterioro progresivo del rendimiento, pero ocurrió justo lo contrario. En mi caso, la privación de sueño acabó siendo un factor mucho más limitante que el propio desgaste muscular”. 

Actitud positiva 

“Si tuviera que destacar una clave para afrontar el Tor, sería mantener una actitud positiva. Durante los dos primeros días sufrí más de lo esperado en las subidas, aunque posteriormente recuperaba buenas sensaciones en los descensos. Poco a poco dejé de pensar en los kilómetros recorridos o en los que quedaban por delante y empecé simplemente a disfrutar del entorno: los paisajes, los pueblos, los voluntarios y la atmósfera única de la prueba. Esa capacidad para vivir el momento fue fundamental. No solo para terminar, sino para disfrutar realmente de la experiencia”. 

Acompañado 

“Lo que me llevo del Tor es una enorme satisfacción. No tanto por haber cruzado la meta, sino por haber completado el recorrido disfrutando del camino y manteniendo buenas sensaciones durante gran parte de la aventura. También me llevo una profunda sensación de calma y la certeza de haber vivido algo irrepetible. Y, sobre todo, me llevo el recuerdo del apoyo recibido. Familiares, amigos y compañeros estuvieron presentes durante toda la prueba, siguiendo cada avance y enviando mensajes de ánimo a cualquier hora. Nunca imaginé sentirme tan acompañado en una experiencia tan larga y exigente”. 

Saboreando 

«Quizá algún día entienda por qué tantos corredores regresan una y otra vez al Tor des Géants. Hoy, sin embargo, solo pienso en algo mucho más simple: saborear el viaje y agradecer haber llegado hasta el final”. 

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