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El gran baile de Alisa Strygunkova 

El gran baile de Alisa Strygunkova 
A Alisa Strygunkova le gustaría bailar en el Pardillo para agradecer el apoyo y el cariño que ha recibido en la localidad.  

Dos veces me he visto obligada a huir de la guerra. Mi camino no ha sido fácil y lo único que puedo hacer es seguir bailando”. 

“Ningún lenguaje verbal puede expresar mejor mis sentimientos que la danza” 

“Lo único que sé con certeza es que quiero ser bailarina”. 

Mayo 2026 / Villanueva del Pardillo

A sus 16 años, la ucraniana Alisa Strygunkova tiene muy claro que quiere ser bailarina profesional y que para ello debe recorrer un exigente camino. “En mi vida he tenido que enfrentar muchas dificultades. Dos veces me he visto obligada a huir de la guerra. Mi camino no ha sido fácil y lo único que puedo hacer es seguir bailando. Sé que en mi vida habrá muchos altibajos, pero voy a seguir adelante pase lo que pase”. Alisa llegó al Pardillo en septiembre gracias a la Academia de Danza Nacho Duato y, sobre todo, la generosidad de su familia de acogida que forman Pablo y Diana, una pareja cosmopolita hispano-belga-brasileña, y su hija Carol de 17 años. Es la primera vez que acogen a una estudiante y la experiencia está resultando muy edificante. Intentan -y consiguen- que sea parte de la familia y se sienta con total libertad. “Me gustaría destacar que me han recibido como a un miembro más de su familia. Siento su cuidado sincero y estoy inmensamente agradecida por ello. Gracias a ellos, en una ciudad desconocida para mí, tengo un lugar donde siempre soy bienvenida, un lugar donde vivir con tranquilidad y poder estudiar y bailar cada día”. Alisa se queda también el próximo curso así que podrá lanzarse a hablar español, idioma que entiende. “Lo que más me ha sorprendido de España son las personas y su mentalidad. Todo el mundo aquí ha sido muy amable conmigo; la gente es abierta, expresiva y feliz, esa es la impresión que me ha dado España”. 

Alisa durante una actuación en Barcelona

Disciplina 

Por las mañanas Alisa compagina sus estudios académicos on line y las prácticas de danza también on line con su profesora ucraniana y por las tardes acude a las clases en la Academia de Danza de Nacho Duato, que suelen durar entre 4 y 5:30 h. “Siempre vuelvo a casa cansada, así que hago un poco de tarea de la escuela y me voy a dormir. La Academia me ha dado la oportunidad de conocer más de cerca el estilo neoclásico, que siempre me ha gustado mucho, creo que he mejorado bastante en ese aspecto”. Ella está acostumbrada a las exigencias de la danza, porque practica ballet desde muy pequeña. “Casi todo mi tiempo está dedicado a la danza, apenas tengo tiempo libre, pero no me molesta porque hace tiempo decidí dedicarme por completo a ella, incluso recorriendo miles de kilómetros lejos de mi hogar. La danza es mi vida, es algo que me quita todas las fuerzas, pero me da aún más. Ningún lenguaje verbal puede expresar mejor mis sentimientos que ella. Ya no es solo una parte de mí, es todo lo que soy”.  

La distancia 

Alisa aprende a vivir distanciada de su familia. “Al principio fue muy difícil para todos, sigo preocupándome por ellos cada día porque la guerra no ha terminado y los ataques continúan en Ucrania. Pero mi familia de acogida me ayuda mucho a mantenerme fuerte, con ellos me siento tranquila y arropada. Les estoy profundamente agradecida por hacerme sentir segura en su casa”. Una de sus ilusiones es obtener un patrocinador que la ayude a completar la beca para estudiar danza durante un verano en Nueva York. Por el momento, se prepara para el espectáculo final que tendrá lugar en junio. ”Planeo seguir estudiando y esforzándome cada día y prefiero no adelantar acontecimientos sobre el futuro, como me ha enseñado la vida. Lo único que sé con certeza es que quiero ser bailarina”.  

https://www.instagram.com/striglisa

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